Una mirada ecosocial a la inclusión educativa

8
May

Una mirada ecosocial a la inclusión educativa

En FUHEM sabemos que la inclusión educativa es una meta o un horizonte que, aunque nos señala el camino, es difícil de alcanzar de forma plena. Tratamos, por ello, de recorrerlo con ilusión y esfuerzo, pero a la vez con realismo y conciencia de todo lo que nos falta por hacer. Reconocemos nuestros logros, a menudo modestos, pero también nuestros errores. Aprendemos de unos y otros y tratamos de enmendarnos cuando algo falla pero también de alegrarnos cuando damos un paso más, cuando recorremos con éxito un nuevo trecho.

Pero también sabemos que a lo que habitualmente llamamos inclusión y a las medidas que a menudo se ponen en marcha para crear unos entornos más inclusivos, por atinadas que sean, casi siempre les faltan algunas patas.

Sabemos, por ejemplo, que no es fácil eliminar las barreras para el acceso, la  participación y el aprendizaje en nuestros colegios cuando nuestros niños y niñas viven en unas sociedades en las que muchas personas fomentan el odio o al menos la indiferencia hacia los que creen que no son iguales que ellas; en un mundo que lejos de tirar muros y fronteras, los levanta a diario; que excluye cada día a más y más personas del acceso a unas condiciones de vida dignas, hurtándoles incluso la posibilidad de satisfacer sus necesidades más básicas.

Es difícil trabajar por la inclusión en nuestras escuelas cuando fuera de ellas se desprecia o denigra la necesidad de cuidarnos entre nosotras, cuando se pretende que las relaciones entre las personas queden reducidas apenas a lanzar mensajes acelerados a través de un dispositivo móvil; cuando  se conculcan los derechos de tantos y tantos colectivos, se agrede a mujeres sólo por serlo y cuando la violencia inunda de forma intencional cada noche los informativos.

Resulta casi imposible trabajar por la inclusión en un mundo en el que utilizamos la naturaleza de forma depredadora y suicida; en el que apenas nos conmueve el sufrimiento del planeta que nos alberga quién sabe por cuánto tiempo.

Por estas razones pensamos que es necesario trabajar por la inclusión educativa con una mirada mucho más amplia: una mirada en la que estén presentes los valores que creemos que nos hacen más personas y ayudan a  que nuestra presencia en el mundo sirva para mejorarlo un poco cada día, en todos los ámbitos y en todas las facetas en las que es posible trabajar en la escuela.

Y también por estas razones  nos causó un gran impacto la lectura del nuevo Index for Inclusion  que nos ofrecieron Tony Booth y Mel Aisncow y en el que vimos, página tras página, reflejadas muchas de nuestras inquietudes, nuestros desvelos y nuestras apuestas. Y ese impacto nos llevó a decidir no sólo incorporar su conocimiento y criterio en nuestro trabajo, sino tratar de hacerlo llegar a más profesionales y más centros educativos, orgullosos de que nuestros maestros confiaran en nuestra institución para editarlo en castellano. Gracias a ellos y a muchas otras personas que, desde sus diversos ámbitos de trabajo y experiencia, nos señalan el camino, pensamos que estamos en la senda correcta. Esperamos poder compartirla con muchas y muchos que piensan y sienten como nosotros.

Victor M. Rodríguez
Director del Área Educativa de FUHEM

Responde